Con una visión adelantada a su tiempo, Triciclos comenzó a promover el reciclaje y la economía circular cuando estos conceptos aún eran poco conocidos. Hoy, la empresa socia de ASIPLA celebra 17 años de trayectoria contribuyendo al desarrollo de una industria clave para el futuro sostenible del país.
Hace 17 años, cuando conceptos como economía circular, reciclaje y valorización de residuos aún estaban lejos de instalarse en la conversación pública, un grupo de emprendedores apostó por una visión que hoy parece más vigente que nunca. Así nació Triciclos, empresa socia de ASIPLA dedicada a diseñar, implementar y promover soluciones que fomentan el reciclaje, la economía circular y la generación de impactos positivos para las empresas y la sociedad.
Uno de los hitos que marcó sus inicios fue la creación del primer punto limpio junto a Sodimac, ubicado en la comuna de La Reina. Este año, además, se cumplen 16 años de esa alianza estratégica, que permitió dar forma a una iniciativa pionera en un momento en que la gestión de residuos y la economía circular aún no formaban parte de la agenda pública ni empresarial.
“Los fundadores de Triciclos tuvieron una visión de futuro al entender que estos temas serían fundamentales para el desarrollo de la sociedad y la economía. Y lo mismo ocurrió con Sodimac, que creyó en este proyecto desde sus inicios”, destaca Daniel Paredes, gerente general de la compañía.
Actualmente, Triciclos cuenta con una red de 52 puntos limpios distribuidos entre Arica y Castro, los que se han incorporado a los sistemas de gestión de la Ley de Responsabilidad Extendida del Productor (REP) y han contribuido a ampliar la infraestructura disponible para el reciclaje en el país. La meta para este año es alcanzar los 60 puntos limpios a nivel nacional.
Desde sus inicios, la empresa desarrolló un modelo de triple impacto, combinando sostenibilidad económica, social y ambiental. Junto con promover la recuperación y valorización de materiales, ha impulsado iniciativas orientadas a generar oportunidades para las personas, entregando herramientas que les permitan desarrollar un oficio y participar activamente en esta nueva industria.
Para Triciclos, la implementación de la Ley REP ha representado tanto un desafío como una oportunidad. Según Paredes, la normativa recoge gran parte de la visión que impulsó la creación de la empresa y ha permitido poner en práctica el conocimiento adquirido durante años de trabajo en torno al reciclaje y la economía circular.
El ejecutivo destaca además que el desarrollo de los sistemas de gestión asociados a la Ley REP ha abierto nuevas oportunidades para emprendedores, pequeñas empresas e inversionistas interesados en formar parte de una industria con alto potencial de crecimiento. “El reciclaje moviliza recursos e inversiones. Tiene la capacidad de consolidar una industria con más infraestructura, nuevas plantas, innovación y generación de empleo”, señala.
Sin embargo, advierte que el principal desafío sigue siendo aumentar las tasas de recuperación y reciclaje en el país. Si bien existe una mayor conciencia sobre estos temas y cada vez más empresas incorporan la sostenibilidad en sus estrategias, todavía persisten brechas importantes tanto en la participación ciudadana como en la capacidad de recuperación de materiales.
“Necesitamos que más personas conozcan los servicios disponibles, que el reciclaje domiciliario siga creciendo y que más empresas se involucren. Hay compañías muy avanzadas en sostenibilidad, pero aún existe un segmento importante de empresas medianas y pequeñas que enfrenta desafíos para incorporar estos conceptos debido a limitaciones de inversión, capacidades o conocimiento”, explica.
De cara al futuro, Paredes enfatiza que la sostenibilidad ambiental y el reciclaje deben convertirse en temas cada vez más presentes en la vida cotidiana. “Todos tenemos un rol que cumplir. Debemos transmitir la importancia de aumentar las tasas de reciclaje y entender que cada acción aporta. Quizás reciclar no siempre es lo más cómodo, pero es una contribución concreta a la sociedad y al medio ambiente. Si logramos que más personas lo incorporen y lo compartan en sus entornos, podremos generar un cambio cultural capaz de impulsar una economía circular cada vez más robusta”, concluye.

